Calidad de la leche materna se mejora con alimentos

La leche materna es el principal alimento de los bebés, sus nutrientes y composición se adaptan para proporcionarle lo que este necesita, ayudando que el niño desarrolle patologías a lo largo de la vida.

Una alimentación variada y sana permite que tener una lactancia satisfactoria y duradera, para ello se deben incluir el consumo de frutos secos, legumbres, lomo, carne magra de cerdo, huevos, entre otros que proporcionen mucha vitamina B1 o tiamina, que es un nutriente esencial para el metabolismo de los hidratos de carbono permitiendo transformar los carbohidratos en energía.

Se deben también consumir alimentos que proporcionen hierro, desde el momento de la gestación, para garantizar una buena lactancia y formación del bebé.

Hay que evitar con aquellos alimentos que provocan flatulencias, como el brócoli, garbanzos, coliflor, los espárragos, las cebollas, el ajo, ya que tienden a modificar el sabor de la leche materna, aunque no siempre este aspecto sea negativo. Más conveniente es consumir zumos de frutas, zanahorias o calabacines, los cuales también aportan muchos minerales y vitaminas.

Puedes comer dulces pero de forma moderada, lo que debes evitar es la cafeína, ya que de esta manera evitas los estados de irritabilidad y falta de sueño del bebé, ya que actúa directamente en la composición de la leche materna.

De igual manera, debes evitar las bebidas alcohólicas, además de que no aportan ningún valor nutricional, su consumo durante la lactancia materna altera el desarrollo cerebral del bebé, produciendo sueño y disminuyendo el producción de leche, modificando su olor y sabor.

También es importante beber entre 1,5 o 2 litros de agua al día, permitiendo mantener la calidad y cantidad de leche materna, preservando el estado nutricional de la madre y el bebé, ya que la composición principal de la leche materna es 85 por ciento agua.

La leche materna tiene múltiples beneficios tanto para la madre como para el niño, donde se añade el vínculo afectivo entre ello. Para la madre reduce las hemorragias postparto, padecer diabetes tipo 2, el riesgo de cáncer de ovario y mama, etc. Y para el bebé, disminuye el riesgo de padecer obesidad, diabetes tipo 1 o de tipo 2, etc.

Esther R.

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