El glifosato ¿es cancerígeno?

El pasado mes de noviembre de 2017, la Unión Europea renovó la licencia del glifosato por otros cinco años, lo que ha generado protestas y generado el debate sobre la seguridad del producto.; ya que la Agencia Internacional de investigación sobre Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubicó el glifosato como probable “cancerígeno” humano del grupo 2A, de acuerdo a los resultados de las pruebas disponibles sobre el efecto en animales y humanos.

Las conclusiones de las pruebas se basan a un aumento del riesgo de linfomas no hodgkinianos en los trabajadores agrícolas, ya que se trata de un herbicida de amplio espectro y es el plaguicida más utilizado (en 2014 se aplicaron unos 825 millones de kilogramos en todo el mundo). En la mayoría de los países el glifosato está prohibido, por lo que se cuestiona el hecho que la Unión Europea renovara la licencia.

Por su parte, esa prueba del IARC del año 2015 desató una controversia sin precedentes en la industria y algunos organismos reguladores; donde la comercializadora Monsanto argumentó que las pruebas sobre la carcinogenicidad del glifosato no eran lo bastante sólidas, como sí lo eran las relativas al tabaquismo o las dioxinas. Por lo que la comercializadora inició un ataque contra la IARC y varios científicos independientes que formaron parte de la evaluación, pleitos donde han intervenido Gobiernos y organismos reguladores de diferentes países.

Sin embargo, la ausencia de pruebas contundentes motivó a que el glifosato fuera considerado como “cancerígeno probable” y no como uno comprobado. Por ello, un nuevo estudio realizado por los Estados Unidos, con una muestra de 50 mil trabajadores agrícolas parece apoyar la evaluación de la IARC tras haber identificado un mayor riesgo de un tipo de leucemia.

Lo común cuando un producto se clasifica como carcinógeno, es una reacción por parte de la industria de preocupación e intentar buscar una solución a ello, aunque a veces se niegan los datos. Pero la comercializadora Monsanto ha sido es agresiva. El trabajo de la IARC ha sido criticado a pesar de encargarse de la identificación de cancerígenos y en la prevención del cáncer.

Esther R.

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