El TDAH no existe, no hay un biomarcador cerebral que justifique

El TDAH es un diagnóstico que cada vez es más popular, pero que carece de entidad clínica, ya que no se establecer criterios objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del patológico, sino que todo se basa en apreciaciones subjetivas, por respuestas o estimaciones de los padres, siendo el diagnóstico de tipo tautológico.

“No existe. El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje”. Esta es la opinión de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención en la Universidad de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo de «Volviendo a la normalidad», un libro donde desmitifican de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas el Trastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil.

Para Pérez lo que sí existe es el fenómeno de la “patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar”. Insiste que no existe ninguna condición neurobiológica ni genética identificada. No existen pruebas clínicas ni de neuroimagen (como TC, RM, PET, etc) ni neurofisiológicas (EEG, ERP) o test psicológicos que de forma específica sirvan para el diagnóstico.

El especialista indica, que los niños tienen curiosidad y desean moverse, atender a lo que sea, no niega que puedan tener algún problema, pero no existe alguna alteración del cerebro; pero los expertos en TDAH afirman que este trastorno mental/psiquiátrico del neurodesarrollo conlleva ciertas particularidades cerebrales, y niveles anormales de sustancias neurotransmisoras.

También demuestra que no hay ningún clínico ni ninguna prueba de neuroimagen que pueda validar un diagnóstico, como no hay evidencia que demuestre que los niveles cerebrales de dopamina o noradrelina sean anormales en niños con este diagnóstico.

En cuanto a la medicación para el TDAH, señala que no es un tratamiento específico, sino un dopaje: es la administración de fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento. Las anfetaminas lo que producen es un efecto inmediato de aumento de la presión sanguínea y cardiaca y el retraso del crecimiento.

Esther R.

 

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